Pruébalo: tú eres el cliente. Toca el botón de abajo del celular.
Así se ve en el celular de tu cliente. El chat es contigo: tu nombre, tu foto, tu número.
¿Cuánto antes le recuerdas? Tú eliges:
Así pasa en tu local
Todo lo que sale solo
Cada uno sale cuando toca, con el nombre de tu cliente, el día, la hora y con quién. Los que dicen «nace apagado» los prendes tú si los quieres.
Lo que haces tú
Desde tu panel, con la cámara de tu celular, como cuando abres WhatsApp en una computadora. Es tu WhatsApp de siempre, tu mismo número. Se hace una vez y ya.
Una hora, dos, seis, o un día antes. Y si quieres, cambias las palabras de cada mensaje por las tuyas. Los de fábrica ya están escritos para que no tengas que hacerlo.
Si tu cliente responde «¿puedo llegar diez minutos tarde?», te cae en tu WhatsApp como cualquier mensaje. Ahí sigues tú, como siempre. Lo demás sale solo.
Lo que no tienes que hacer
Lo que todos preguntan
Del tuyo. El mensaje sale de tu WhatsApp, con tu nombre y tu foto: para tu cliente es como si tú se lo hubieras escrito. Y si te contesta, te llega a ti. Si prefieres que salga de un segundo número, también se puede.
No. Lleva su nombre, el día, la hora, con quién y qué servicio, en un mensaje normal. Y puedes escribirlo con tus palabras desde tu panel. Lo único que tu cliente nota es que ya no se le olvida su cita.
Los avisos salen uno por uno, con pausa entre cada uno, y solo a personas que apartaron cita contigo. No es publicidad ni un envío masivo a desconocidos: es la confirmación de algo que ellos mismos pidieron. Así lo usan las barberías, los salones y los spas que ya lo tienen.
Las horas que tú digas antes de cada cita, y nunca de madrugada: solo entre las 8 de la mañana y las 9:30 de la noche. Si la cita se apartó hace un ratito, el recordatorio no se manda: la confirmación todavía está fresca.
Le llega igual, con que pongas su teléfono al apuntarla. Y cada cita trae su interruptor de «Avisarle», por si a alguien en particular no quieres escribirle.
Si tú lo permites, sí: en su recordatorio va una liga con la que cancela o reagenda sin escribirte, con la anticipación que tú pongas (6, 24 o 48 horas antes). La hora se libera en tu agenda y a ti te avisa.
$350 al mes, clientes y avisos sin límite. Si además quieres cobrar el anticipo al agendar, son $450 por los dos; y con la tarjeta de sellos también, $500 por los tres. Yo te lo dejo andando; tú solo escaneas el código.
Un solo precio, todo incluido
$350al mes
Uno: $350 · Dos: $450 · Los tres: $500 al mes
Tu tarjeta con agenda es pago único. Esto es lo único mensual: trabaja todos los días, a su hora, sin que tú estés.
Te contesto yo, Adrian. Sin formularios.